Por: danie_go
Hola soy Daniel, tengo 20 años de tez blanca, cabello negro y ojos claros.
Hace como cuatro meses que asisto a un gimnasio y es de ahí que proviene mi historia.
Entre a este club ya que era nuevo. Además de que quería mejorar mi figura -que para ser sinceros no estaba mal-. Yo era un novato al iniciar con el entrenamiento el primer día. Todos aquellos aparatos resultaban un tanto extraños para mi.
Sin embargo sabía que aprendería de algún instructor, ya que este club contaba con instructores y personas que saben del tema.
Para esto se acerca un hombre de unos 25 años, bastante guapo, alto y con un cuerpo de infarto, totalmente marcado. Llevaba una camiseta de tirantes y unos shorts que le apretaba todo lo de abajo, los cuales dibujaba un buen paquete y por atrás un culo bien puesto.
Se acerca, me saluda amablemente y se ofrece para ser mi instructor. De inmediato me enseña cual seria el entrenamiento.
-Hoy empezaremos con el torso, ok?-
-de acuerdo, respondí mientras asiento con la cabeza-.
El entrenamiento y las rutinas se convirtieron en un hoobie para mi y al cabo de unos dos meses tenia un figura totalmente torneada, aumenté de peso -ya que era un poco flaco- y mi masa muscular aumento también marcando mi cuerpo y convirtiéndolo en una figura envidiable.
De esta forma transcurrió el tiempo, en el que también conocí y me hice amigo de muchas personas entre ellas Joel, un chavo de 23 años.
Este wey era hermoso, y sin exagerar. Piel blanca, cabello castaño bien claro, ojos miel verdosos y una cara de ángel con labios carnosos y rosados que dibujaban un sonrisa infantil.
Nos hicimos buenos amigos, nos veíamos todos los días al entrenar y de vez en cuando salíamos después del entrenamiento a tomarnos unas cervezas.
Un día cuando termine con el entrenamiento, busque a Joel para que saliéramos juntos a alguna parte, pero no lo encontré. Me dispuse a marcharme solo.
Me dirigí a los casilleros y luego a los vestidores, y me percate que se oían unos gemidos desde las duchas. Me acerque a ver y fue tal mi sorpresa al ver al instructor apoyado en una de las paredes de las duchas recibiendo una mamada de Joel quien se encontraba de cuclillas. Sus labios rosa-carnosos chupaban la polla enorme y venosa del instructor. Esta escena me dejo a cien, no me había percatado de que mi pene esta en erección y que en mis cortos formaban un carpa inmensa.
No me mantuve y me dirigí a los vestidores para explotar de la excitación.
Me desvestí todo, me recosté sobre uno de los bancos y me masturbe pensando en el espectáculo que había presenciado. Fue tanta la excitación que no tarde en eyacular.
Recostado en la banca, cansado y con la mano aun en mi pene erecto, viendo como los restos de mi leche aún bajaban entre mis dedos reaccione al pensar que fui afortunado en que nadie entrase y me descubriera in fraganti con la mano en la polla.
Me limpie y cambie rápidamente sin pensar en nada, sólo en salir de aquel lugar.
Al salir no me fije que Joel estaba en la salida y choque con él, fue tan fuerte el choque que los dos quedamos en el suelo, yo encima de el sobre su pecho y casi abrasándolo.
-ten cuidado, que no es el fin del mundo- me dijo, mientras me sostenía y me ayudaba a incorporarme.
Nos levantamos, yo me encontraba nervioso, por el incidente y por el extraño miedo de pensar si me había visto en los vestidores explotando.
De todos modos me dirigí para verlo y pedir disculpas y me encuentro con la persona más bella que jamás haya visto. Estaba recién duchado, y cansado por el trabajo, no justamente el del gimnasio.
Estaba con una camiseta sin mangas y nos cortos rojos, lucia precioso, con el cabello mojado y sus brazos sosteniendo su toalla.
-lo siento tenia prisa- dije tratando de excusarme.
-no hay problema, te comprendo- me respondió.
Me despedí y salí. En el camino me puse a pensar y me dejo extrañado su respuesta, “te comprendo”, trate de olvidar todo y me dispuse a ver televisión al llegar a casa, pero fue imposible, las escenas en mi cabeza volvían una y otra vez. Joel mamando al instructor, a él con el cabello mojado, a mi masturbándome, yo sobre el.
Al siguiente día no tenía la voluntad de volver al club. Pero mis deseos por verlo fueron mayores. Llegué y al primero que encontré fue al instructor. Me saludo con naturalidad y fue mi alivio al afrontar de que todo podía volver a ser normal.
Al instante llega Joel, me saluda sonriente y se va con el instructor y se ponen a platicar de algo que al parecer les interesaba a ambos.
Yo sin pensar más, empecé con mi rutina acostumbrada.
Al finalizar todo, me sorprendió el no haber visto ni a Joel ni al instructor, suponiendo porque no los había visto, me duche y cambie para marcharme.
Me puse una camiseta azul ajustada que dibujaban mis pectorales bien trabajados y unos jeans.
Al salir, observe que Joel y el instructor estaban en la salida, y me acerque a ellos para despedirme.
-por fin saliste- dijo Joel.
Adrián (así se llamaba el instructor) me invito a tomar algunas cervezas, no quieres acompañarnos?- pregunto Joel.
No sabía que responder por todo lo que había pasado, pero me decidí y termine aceptando la invitación.
Salimos al estacionamiento y nos acomodamos en el automóvil de Adrián.
En el camino Adrián nos propuso comprar algunas cervezas e ir a su apartamento, ya que ahí estaríamos más cómodos. Joel acepto inmediatamente, yo sin opción también lo hice.
Llegamos a su apartamento y nos invito a pasar a la sala.
-relájense, están en su casa- dijo y fue a la cocina por vasos.
Nos sentamos en el sofá y Joel se quito su camiseta.
-vaya, te lo tomaste en serio- le dije bromeando.
-vamos, relájate, Adrián no se molestara- me dijo y me invito a que yo me quitara la camiseta también.
Lo hice sin protestar y me empecé a excitar. Además era inevitable, al vernos los dos sin camiseta sentados en el sofá.
Mi excitación acompañaba mi inevitable erección que se empezaba a notar entre mis jeans.
Joel se percato de ello, se acerco a mi y empezó a sobarme el paquete por encima del pantalón. Antes que reaccionara, Joel no me dejo hablar y me dio un beso intenso, su boca era muy caliente y húmeda, a lo que yo no resistí y respondí con la misma pasión. Estábamos besándonos tan intensamente, que no nos percatamos que Adrián nos estaba observando. Al darnos cuenta, nos separamos pero yo me sentí un poco incomodo, no por lo que podía pensar Adrián sobre mis preferencias, sino porque sabia lo que tenían Joel y él.
Pero tal fue mi sorpresa, cuando Joel se acerco a él y lo beso de la misma forma que lo había hecho conmigo, mientras le entregaba una cerveza. El lo abrazo con un brazo mientras sostenía con otro las cervezas. Lo apegaba con mucha pasión, mientras yo los veía atentamente.
Al soltarse Joel regreso a mi y me dio una cerveza, yo la tome y bebí un trago. Joel y Adrián siguieron con lo suyo mientras yo los observaba.
Ambos se besaban y se desvestían uno al otro. Parados con sus pollas erectas empezaron a frotar sus cuerpos. Joel empezó a bajar mientras besaba el pecho de Adrián hasta llegar a su polla parada completamente y venosa. Empezó a mamarlo, se detuvo y me invito a probar. No me contuve y me pare y bese a Adrián mientras que Joel abajo me desabrochaba el pantalón, mi pene fue liberado y empezó a ser mamado.
Fue delicioso sentir la lengua caliente de Joel chupando mi polla, luego Joel puso la polla de Adrián con la mía y lamía ambas e intentaba metérselas ambas por la boca. Mientras que Adrián y yo nos besábamos y acariciábamos.
Joel se detuvo y nos empujo al sofá donde nos quedamos sentados, y se echo para seguir mamándome y permitir que Adrián lo follara. Cosa que hizo de inmediato, tomo un condón de la mesa de la sala y se lo puso, y empezó a penetrar a Joel quien gritaba por el dolor, pero sin dejar mi polla.
Esto me hizo pensar que todo esto estaba planeado. Sin embargo me éxito mucho más.
Adrián termino casi al mismo tiempo que yo. Joel con mi leche en su boca empezó a chuparme y empaparme con mi leche los testículos, cosa que me volvió loco.
Me levante y les dije que me tocaba mamar y ser follado. Ambos me acomodaron y me echaron en el sofá, Joel empezó a dilatar mi agujero con sus dedos, como era virgen empecé a gritar a medida que introducía mas dedos a mi agujero, Adrián se colocó detrás de mi cabeza, puso su polla al lado de mi cara y empezó a acariciarme el pecho con sus manos mientras apretaba mis tetillas tratando de consolarme.
Hasta que al fin el gran Joel entro dentro de mi, fue tan doloroso que puje hacia atrás y metí la cabeza entre la polla y los huevazos de Adrián. Empezó el mete y saca y a medida que lo hacia me iba gustando. Era delicioso sentir a Joel el chico de la mirada de ángel convertido en todo un potro follándome sin compasión mientras me decía.
-así te quería tener puto-
-tienes un culo delicioso mi amor!-
Todo esto lo decía gimiendo de placer. Mientras que yo mamaba los huevos de Adrián y me engullía todo su grosor de carne dura y venosa. Continuamos así por unos minutos, yo con el universo entrando por mi agujero y con la boca llena de carne deliciosa
Joel termino y se recostó sobre mi y me ayudó a chupar la polla de Adrián quien enseguida disparo su semen sobre la cara de Joel, sobre la mía, y sobre mi pecho.
Los tres nos besamos y explorábamos nuestros cuerpos sudorosos. La noche continuó cuando folle el culo de Adrián y mame esas pollas que estaban deliciosas.
No se cuantas veces más nos habremos mamado y follado, ya que terminábamos y estábamos a punto nuevamente. Fue una noche eterna de pasión sexo duro y mucho sudor. Termino cuando todos quedamos recostados en la alfombra de la sala al no poder reaccionar más, nos encontrábamos exhaustos.
Luego me enteré que efectivamente todo había sido planeado por ambos, y que sabían que me masturbé aquel día en los vestidores después de haberlos visto en acción.
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danie_go@hotmail.com


me gusto tanto que aunque aun soy virgen me gustaria probar un trio
vaya que momento pasastes tan intensos y placenteros en hora buena.
es una historia que calienta a cualquiera me gustaria conocer atipos asi. mi correo baile_musica@hotmail.com